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Convertirse en un storyteller en 3,2,1...

“There is no greater agony than bearing an untold story inside you.”

«No hay mayor agonía que llevar una historia no contada dentro de ti»

(Maya Angelou)

Para iniciar realiza estos pasos concienzudamente:

  1. ¡Vístete de impacto, brutal!
  2. Vete a la calle sin celular, sin cámara o lo que sea del tipo  tecnológico. Solo puedes llevar un reloj de manecillas y ya. Bueno, y una navaja tipo MacGyver (referencia muy utilizada a finales de los años 80 y 90). Por si no sabes de quién hablo, te paso un Wiki:

https://es.wikipedia.org/wiki/MacGyver_(serie_de_televisión_de_2016)

  1. No hagas más preguntas acerca de la navaja, solo llévala contigo.
  2. Muévete de tus lugares más conocidos, sal de la zona de confort y ve a un bar de esos que están de moda o se llenan mucho. 
  3. Instálate en el espacio que se encuentre al fondo de la barra.
  4. Pide un juguito o un refresco de cola. No puedes anestesiar tus sentidos.
  5. Observa, contempla a los bienquistos.
  6. Paga tu bebida y vete. 
  7. Ahora dirígete a una ferretería, la que te quede más cerca.
  8. Pregunta ahí a quien te atienda cómo funcionan varias de las herramientas que consideres desconocidas para ti, hasta que percibas su hartazgo.
  9. Enséñale tu navaja para su deleite y aprovecha para invitarle una bebida contigo en el bar. 
  10. Resguarda su respuesta en tu memoria, con foto mental de su expresión y todo el show.
  11. Ten muy clara cuál fue tu sensación del momento –cómo lo viviste–.
  12. Regresa a tu casa de vuelta a la tecnología.
  13. Ya ahí escribe en Facebook relatando tu experiencia.
  14. Desarrolla un hilo en Twitter contando tu historia.

Ahora sí, ya contaste tu experiencia, una historia y no un texto pensado, sentido o vivido, porque algo muy importante con respecto al Social Media es que no debemos usar las plataformas como un canal más de distribución sino como su nombre lo indica (SOCIAL). Son canales para generar conversación, para comunicarnos. Canales para transmitir sentimientos, sueños, anhelos, verdades, dudas, experiencias, sensaciones. Siendo claros, a nuestro consumidor le vale un pepino (frase utilizada en los 2000) el marketing, le interesa lo que le hace sentir la marca con su mensaje, lo que le promete y cómo se ubicará para el resto del mundo al consumir esa marca. 

Los marketeros siempre hemos sabido que no vendemos productos sino emociones. Lo que le provoca la marca a nuestro consumidor y la historia que le acompaña. 

Así de «simple». No te claves en la textura (expresión usada en los late 90s –2000). 

Lo que hay que tener muy claro, para quien quiere ser un storyteller es que lo más importante es: QUE TENGAS ALGO QUE CONTAR.

Si haces esto te aseguro que disfrutarás mucho inventando o relatando comienzos, embrollos y finales o no finales en caso de que apliques el estilo Hemingway: no dejando claro del todo «qué pasó».

Y, para concluir, te recomiendo algo más: no cometas el error más frecuente de la época: pensar de forma y no de fondo. La forma te hará perder perspectiva y el fondo te dará mucho de qué hablar... 

Recuerda: emociones, sensaciones, experiencias.


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